Mediación civil y mercantil

Mediación civil y mercantil | Abogados de tus soluciones

La Ley 5/2012 regula el método por el cual voluntariamente, puedes disponer de un  instrumento muy sencillo, ágil, eficaz y económico para la solución de tus conflictos, alcanzando por sí solos un acuerdo como si se hubiera dictado una Sentencia Judicial.

Características

Intervención del mediador: La mediación es una forma de resolución de conflictos por el que las partes intentan encontrar una solución a sus conflictos con la ayuda de un tercero, denominado mediador.

No exige acatar la decisión del mediador: A diferencia de los arbitrajes o los tribunales de justicia, en la mediación no existe un tercero que tome una decisión que las partes deban acatar. El papel del mediador es el de ayudar a las partes a negociar una posible solución, pero no el de tomar una decisión que ponga fin al conflicto.

Obligatoriedad de la mediación: El proyecto de ley contemplaba que la mediación sería obligatoria en los siguientes conflictos en materia civil y mercantil (las cuestiones penales y laborales quedan expresamente excluidas)

  1. En todas aquellas reclamaciones de cantidad inferiores a seis mil euros.
  2. En todos aquellos litigios en los que las partes hubieran acordado someter la resolución de los mismos a mediación (por ejemplo, previéndolo así en una cláusula del

Ley de mediación

Es voluntaria: El modelo de mediación se basa en la libre decisión de las partes.

El mediador aconseja: Lo que se pretende es una intervención activa orientada a la solución de la controversia por las propias partes.

La voluntad, expresada en el acuerdo que la pone fin, podrá tener la consideración de título ejecutivo, si las partes lo desean, mediante su elevación a escritura pública, cuya ejecución podrá instarse directamente ante los tribunales.

Formación adecuada del mediador: El mediador ha de tener una formación general que le permita desempeñar esa tarea y sobre todo ofrecer garantía inequívoca a las partes por la responsabilidad civil en que pudiese incurrir.

La mediación suspende la prescripción, no la interrumpe. La mediación conlleva la suspensión de la prescripción cuando tenga lugar el inicio del procedimiento.

Durante el tiempo en que se desarrolle la mediación las partes no podrán interponer entre sí ninguna acción judicial o extrajudicial en relación con su objeto, con excepción de la solicitud de las medidas cautelares u otras medidas urgentes imprescindibles para evitar la pérdida irreversible de bienes y derechos. El compromiso de sometimiento a mediación y la iniciación de ésta impide a los tribunales conocer de las controversias sometidas a mediación durante el tiempo en que se desarrolle ésta, siempre que la parte a quien interese lo invoque mediante declinatoria.

Procedimiento de mediación

Este procedimiento se inicia de común acuerdo entre las partes. En este caso la solicitud incluirá la designación del mediador o la institución de mediación en la que llevarán a cabo la mediación, así como el acuerdo sobre el lugar en el que se desarrollarán las sesiones y la lengua o lenguas de las actuaciones. También puede iniciarse por una de las partes en cumplimiento de un pacto de sometimiento a la mediación

La mediación puede solicitarse estando en curso un procedimiento judicial.

El tribunal podrá invitar a las partes a que intenten un acuerdo que ponga fin al proceso, en su caso a través de un procedimiento de mediación, instándolas a que asistan a una sesión informativa.

Posteriormente se cita a las partes una vez que el profesional mediador o la institución de mediación han recibido el encargo de intervenir el mediador o la institución de mediación citará a las partes para la celebración de la sesión informativa. En caso de inasistencia injustificada de cualquiera de las partes a la sesión informativa se entenderá que desisten de la mediación solicitada.

Tras el encuentro con el mediador, se procede a extender un acta en la que constará:

  • La identificación de las partes.
  • La designación del mediador y, en su caso, de la institución de mediación o la aceptación del designado por una de las partes.
  • El objeto del conflicto que se somete al procedimiento de mediación.
  • El programa de actuaciones y duración máxima prevista para el desarrollo del procedimiento, sin perjuicio de su posible modificación.
  • La información del coste de la mediación o las bases para su determinación, con indicación separada de los honorarios del mediador y de otros posibles gastos.
  • La declaración de aceptación voluntaria por las partes de la mediación y de que asumen las obligaciones de ella derivadas.
  • El lugar de celebración y la lengua del procedimiento.
  • Duración y desarrollo del procedimiento de mediación.
  • Terminación de la mediación por acuerdo o falta de acuerdo:

El proceso de mediación puede concluir en acuerdo o finalizar sin alcanzar dicho acuerdo, bien sea porque todas o alguna de las partes ejerzan su derecho a dar por terminadas las actuaciones, comunicándoselo al mediador, bien porque haya transcurrido el plazo máximo acordado por las partes para la duración del procedimiento, así como cuando el mediador aprecie de manera justificada que las posiciones de las partes son irreconciliables o concurra otra causa que determine su conclusión.

En el acta que se levante, se podrán  los acuerdos alcanzados y deberá ir firmada por todas las partes y por el mediador o mediadores y se entregará un ejemplar original a cada una de ellas.

Finalmente las partes deben estar de acuerdo en elevarlo a escritura pública y si luego este no se cumple podrá presentarse demanda acompañando la escritura como demanda de ejecución.

En Abogados de tus soluciones somos mediadores, contacta con nosotros y te ayudaremos a conseguir la mejor solución para todos tus conflictos.

 

 

La Ley de segunda oportunidad ofrece a particulares y autónomos la posibilidad de ayudarle durante  una mala situación económica, sin descuidar los derechos de cobro de sus acreedores. Se regula en el Real Decreto Ley 1/2015, y permite al deudor que en ese momento se encuentra ahogado  por sus deudas renegociarlas o exonerarse o del total  de las mismas. La Ley de segunda oportunidad junto con el concurso de acreedores, pretenden ayudar a las personas que no pueden hacer frente a sus deudas. Nuestro ordenamiento jurídico ha dispuesto tradicionalmente del concurso. Este procedimiento se regula en la ley 22/2003, concursal, y aunque mucha gente piensa que es exclusivo para las empresas, en realidad puede aplicarse también a particulares y autónomos. La Ley de segunda oportunidad se enmarcaría entre los mecanismos que permitirá al deudor insolvente sanear su patrimonio. Y una vez saneado, posibilitará el cobro de algunos de sus acreedores. En nuestro ordenamiento jurídico rige el principio de responsabilidad patrimonial universal. Este principio se regula en el artículo 1.911 del Código Civil. Su consecuencia es que cuando asumimos una deuda respondemos de ella con todo nuestro patrimonio, presente y futuro. El único límite general a la responsabilidad patrimonial universal es la inembargabilidad de determinados bienes y derechos. Tal inembargabilidad se regula en la Ley de Enjuiciamiento Civil, que protege determinados ingresos y derechos. La Ley de segunda oportunidad vino a reforzar esta protección del deudor insolvente, en Abogados de tus soluciones te podemos ayudar a que tu patrimonio se sanee y poder empezar de cero, sin deudas.

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